Hablemos de caca
20 de febrero de 2025
Raquel
¡Hola amigos y amigas!
En esta entrega nos metemos con nuestro tema favorito. Pero muy favorito, eh, más que el helado de dulce de leche o el agua fresca de la pileta: vamos a hablar de libros. Muchxs de ustedes nos escribieron para plantear sus dudas al elegir lecturas para lxs chicxs. La verdad es que me gustaría que así como circula entre lectores un diálogo fluido sobre libros (para adultos), también circule la conversación sobre los libros para chicos y chicas.
¿Y por qué? Pues porque lo que les damos a leer a ellxs es muchísimo más importante que lo que leemos nosotros. Es más importante que la historia sea interesante y esté bien contada, es más importante que lean todos los días, es más importante que sea una actividad compartida, es más importante que hablemos con ellos de cosas que están en nuestra imaginación, cosas que especulamos, cosas que nunca vimos, cosas que nos despiertan risa, alegría, tristeza, incógnita, sospecha, miedo, asco, enojo.
Hoy, habla de un clásico de los clásicos, Luciano Saracino, un profesional de las historias para niños. Y lo hace desde una perspectiva personal, paternal, acaso prosaica y por eso más rica.
Un libro que no falla nunca: El topito que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza
Por Luciano Saracino
La historia es simple: un topito se despierta un día con la ingrata noticia de que alguno le ha dejado una enorme plasta sobre su cabeza y decide salir a averiguar quién ha sido.
El trasfondo —si quisiéramos ir a buscarlo— habla de injusticias sociales y desproporción en la capacidad de respuesta ante ciertas ofensas, pero hoy vamos a quedarnos con la historia, que es simple; el Topito tiene que averiguar de quién es esa caca que lleva sobre su cabeza, y allá va, a luchar por su derecho a hablar de cacas y a pelear a causa de ellas. Una historia totalmente hipnótica para los chicos.
A mi hija Malena le encantaba este libro cuando todavía ni siquiera hablaba. Lo leíamos una vez por día, mínimo. Y a mí me encantaba leérselo porque cada animal que aparecía en escena tenía una voz diferente (¿ponen voces a la hora de leer en voz alta? Me encantaría que me cuenten), pero no sólo por eso. Sucede que cada animal al que el Topito encara hace una demostración in situ para que no queden dudas acerca de su inocencia. “Yo no he sido”, le dicen, “porque mi caca es así”, ¡y le muestran!
La hipnosis reside en todo lo que se puede hablar de caca, reírse de la caca, gesticular sobre la caca, ¡desdramatizar la caca! junto con el adulto o adulta que también “legisla” sobre cacas en casa. De ahí viene el humor, de ahí viene la felicidad de los chicxs con esta historia.
Si la risa de un bebé nos da años de vida yo voy a vivir mil años por las carcajadas que Malena me regalaba cada vez que en el libro un animal hacía lo suyo. Háganlo en sus casas. Pierdan la vergüenza. No hay nada más gracioso que el sonido de una buena cagarreta para el amado infante que tenemos enfrente. Además, estamos hablando de una historia llena de trasfondos políticos y sociales, así que no estamos sólo frente a una serie de bonitas cagarretas. (Tiene compensación secreta para nosotros, como cualquier buena película de Pixar).
Luciano Saracino es autor de cómics, novelas, cuentos y guionista de televisión. En Pequeño Editor publicamos Waterson, un libro cómic increíble.
