Cuidado con lo lindo
21 de mayo de 2026
Raquel
¡Hola, hola a todxs!
Hay algo que estamos haciendo sin darnos cuenta.
Cuando elegimos qué ropa comprar, qué dibujitos poner, con qué decorar las paredes y con qué juguetes tropezar por las noches… estamos construyendo el universo visual de nuestros hijos. También, una cierta formación estética. El mercado, muy amablemente, nos lo facilita: tonos neutros, formas redondeadas, personajes cada vez más parecidos entre sí. Una estética que no molesta, no tensiona, no sorprende. Muchas veces, esas representaciones responden antes a lo que lxs adultxs imaginamos que es la infancia (ternura, emociones en color pastel) que al modo en que ellxs mismos sienten y desean.
Uy, primera señal de alarma.
El problema no es el gusto, creo, ni siquiera el hecho de que los chicos son pensados por los adultos. Lo que a mí me incomoda un poco es la homogeneidad: colecciones enteras de libros con los mismos ilustradores, o con ilustradores que se copian entre sí. Series enteras de personajes indistinguibles unos de otros. Animales siempre buenos, compañeros, lobos vegetarianos y conejitos de pompón.
Segunda señal de alarma.
Creo que al uniformizar el universo estético de nuestrxs hijxs, también jugamos a favor de los algoritmos que nos dan más de lo mismo cada minuto del día; de las soluciones con IA, que nos dan los mismos clichés reformulados hasta la náusea.
Tercera señal. ¡Chan!
Para escaparnos de ahí en Pequeño Editor hacemos libros de una enorme variedad estética (y como botón de muestra, miren los 30 libros de la Colección Los duraznos: me atrevería a decir que es la colección más diversa que existe en español). Esa diversidad es visual, pero también es verbal, porque así, creemos, se forja la capacidad de disfrute y de construcción del gusto de lxs chicxs. Y también de sorpresa y descubrimiento.
Creo que en estos libros —que representan algunas de las primeras experiencias con los lenguajes artísticos que tendrán lxs chicxs— lxs adultxs ofrecemos la oportunidad de sentir, de pensar y de hacer con la imaginación cosas muy distintas.
Por eso acabamos de publicar en la colección Los duraznos un libro nuevo, producto de un taller que Ruth Kaufman hizo con un grupo de chicxs, y de Francois Thevenet, un ilustrador que nunca había dibujado para niñxs: Animales asustados.
En esta retahíla de preguntas que se engarzan hasta la carcajada apostamos a la diversidad estética, a la intensidad, a emociones sin domesticar, a algo así como El grito de Eduard Munch.
